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Hilos tensores, el lifting sin cirugía

13 de Agosto de 2018
WebConsultas.com

Los hilos tensores pueden ser utilizados tanto en el rostro como en la zona corporal y dependiendo de su uso tendrán una longitud variable. Entre las afecciones estéticas para las que más se utiliza este tipo de tratamiento están:

  • Elevar las mejillas.
  • Disimular las patas de gallo, surcos nasogenianos o las líneas de marioneta.
  • Estrechar el mentón.
  • Mejorar el perfil de la mandíbula.
  • Reestructurar la zona orbito-malar (alrededor del pómulo).
  • Estrechamiento y elevación de la nariz.
  • Elevación de las cejas.
  • Disimular la papada o el doble mentón.
  • Mejorar el aspecto del cuello.
  • Dar luminosidad a la piel.
  • Rejuvenecer el aspecto de manos y pies.
  • Tratar la flacidez en los brazos, piernas, o glúteos.

El número de hilos que se requieren para cada caso varía según el tipo de piel y la afección que se quiera tratar. La Dra. Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), nos indica que la zona que más se trata es la del tercio medio inferior, donde se suelen utilizar unos 30 –que se colocan perpendicularmente para crear un tejido en malla que retenga la piel–, o unos tres espiculados por cada lado, o sea, seis en el total del rostro inferior.

En cuanto a otras zonas como, por ejemplo, el cuello, la Dra. Vega estima que de promedio suelen usarse unos 30 hilos finos y seis espiculados, aunque recuerda que depende del problema estético del paciente y su tipo de piel. Existen casos en los que estos filamentos tensores no van a conseguir los efectos deseados, y por tanto no se recomiendan, por ejemplo, en pieles gruesas con mucha caída o, en el caso contrario, pieles muy finas, en las cuales se transparentarían los hilos tras su colocación.

Cómo se colocan los hilos tensores

La colocación de los hilos tensores parece sencilla, pero no lo es. Siempre debe llevarse a cabo por médicos especialistas en medicina estética que manejen esta técnica. Es también muy importante conocer el origen de los hilos que se vayan a utilizar, y por ello debes solicitar su etiqueta de trazabilidad, que te indicará que han pasado unos controles médicos, que son aptos para el organismo, y que se disuelven sin problemas.

El primer paso para colocar los hilos tensores es limpiar la piel para evitar posibles infecciones, después se suelen realizar mediciones y se dibujan líneas para conocer por donde deben pasar para conseguir el efecto deseado. Una vez se tenga todo previsto, se aplica o inyecta la anestesia local, y cuando no haya sensibilidad se procede a introducir las cánulas que contienen los filamentos tensores.

Una vez insertado por completo este pequeño tubo, se retira, y quedan los hilos tensores dentro de la piel. En el caso de los espiculados, el profesional médico procederá a tirar poco a poco de los hilos para que queden anclados a la piel en la posición deseada. Por último, se recorta el sobrante y se limpia la zona de entrada. Este tratamiento suele realizarse en una única sesión, que dura entre 30 y 40 minutos, y una vez se terminan los efectos, puede repetirse las veces que se quiera, pues no existe ninguna restricción al respecto.

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