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Belleza y eterna juventud: El paradigma de Dorian Gray

13 de Septiembre de 2018
Medscape.com

¡Resulta tan triste! –murmuró Dorian Gray, con los ojos todavía fijos en el retrato–. Me convertiré en un viejo, horrible y espantoso. Pero el cuadro siempre será joven. Nunca dejará atrás este día de junio… ¡Si fuese al revés! ¡Si yo me conservase siempre joven y el retrato envejeciera! Daría… ¡Daría lo que fuera por eso! ¡Incluso el alma!

El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde

Y su deseo se cumplió, no envejecería jamás, el retrato lo haría por él, reflejando no solo su vejez, sino las consecuencias de una vida entregada exclusivamente a los placeres sensoriales, que terminaría por destruir su alma y su persona.

El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, publicado en 1890 fue la única novela del autor y refleja la obsesión sobre el poder de la juventud y la belleza, así como la idea de que estos nos eximen de las responsabilidades de nuestros actos.

Siendo paradójica la exaltación inicial de la estética, el arte y la libertad, para finalizar con una terrible lección moral; supuso una crítica a la superficialidad y al modo de vida de la época, que bien podríamos aplicar al momento en el que vivimos.

Mentiría si les dijera que no he pedido lo mismo que Dorian Gray, alguna que otra mañana, después de una guardia repleta de urgencias, cirugías y ningún descanso, en mi caso —y creo que hablo en nombre de muchos—, lo más fácil hubiera sido entregar el alma, —¡y sin pensarlo dos veces¡ —; pero hoy día, a diferencia de la época victoriana, lo que corre peligro no es el alma, sino dos cosas muy diferentes:

Por un lado, el bolsillo, mantenerse joven no es barato.
Y por otro, la salud. Nuestras células siguen envejeciendo, muy a nuestro pesar.
¿Estamos condenando la salud por la belleza? ¿Somos los proveedores de servicios en el sector salud, cómplices o verdugos? ¿Alcanzar la juventud y la belleza nos eximen de las responsabilidades de nuestros actos? Aunque podemos hablar desde muchos puntos de vista, lo haré desde la especialidad que me ocupa, la ginecología.

En los últimos meses han sido cada vez más las pacientes ya bien entradas en la menopausia, que han llegado a mi consulta por presentar padecimientos relacionados con la administración de hormonas bioidénticas, muy a pesar de ellas, y les explico y reitero que ‘muy a su pesar’, porque nunca antes de administrarse hormonas bioidénticas se habían encontrado mejor física, estética y emocionalmente. Además, muchas tenían un franco síndrome metabólico, lesión arterial de algún tipo (diagnosticadas por cateterismo) e incluso una tenía cardiopatía isquémica, que había precisado la colocación de un stent coronario.

Cuando les preguntaba si habían sido advertidas de los riesgos de la terapia de reemplazo hormonal, en sus casos particulares todas coincidían en que esas hormonas eran "naturales", no como las pastillas y además no tenían contraindicaciones, incluso su principal indicación eran pacientes de riesgo como ellas, que no podían tomar hormonas. Al cuestionar sobre qué tipo de hormonas les había administrado su médico, ya sea en pellet o en crema, la mayoría lo desconocía, al igual que las cantidades o proporciones. Algunas mencionaban estrógenos, otras estrógenos y progesterona, muchas testosterona. Entre los hallazgos, la presencia de un sangrado genital era casi constante, acompañado en la ecografía endovaginal con un aumento del grosor endometrial y en la biopsia informe de hiperplasia, además hipertrofia de clítoris, dislipidemia severa y dificultad para controlar la presión arterial con sus fármacos habituales. Y, paradójicamente, una piel más tersa, mayor masa muscular, deseo sexual y una mayor energía que la de una mujer de su misma edad.

¿"Hormonas bioidénticas"?

El término "hormonas bioidénticas" se usa de forma coloquial para referirse a las hormonas derivadas de compuestos vegetales que son modificadas en el laboratorio para ser idénticas en estructura a la hormona endógena. Hay dos tipos de productos con hormonas bioidénticas:

  1. Productos farmacéuticos. Estos han recibido aprobación de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, se controlan su calidad y seguridad para garantizar que el producto siempre sea de alta calidad.
  2. Productos hechos a especificación. Se formulan en una farmacia a petición del médico, pudiendo contener diversas cantidades de dos o tres tipos de estrógeno, a menudo mezclado con otras hormonas. Aunque los ingredientes individuales (excepto el estriol) cuentan con la aprobación de la FDA, los compuestos no; al igual que la testosterona y la dehidroepiandrosterona, no están aceptados para su uso en mujeres. La FDA no avala la pureza de los componentes, su composición o eficacia biológica, ni su condición estéril en los casos de administración parenteral.

Para formular su composición se basan en determinaciones hormonales en saliva, cuyos valores pueden fluctuar dependiendo de la dieta, hidratación, y ritmo circadiano. Los niveles en sangre en la menopausia y perimenopausia están "fisiológicamente" disminuidos, por lo que la decisión de prescripción se debe basar en la sintomatología, no en los niveles hormonales.

La FDA no tiene pruebas de que las "hormonas bioidénticas" sean más seguras o más eficaces que otros productos de hormonas aprobados por la agencia. Sin embargo, la FDA considera que las ventajas y riesgos probablemente sean iguales.

Por tanto, para aliviar los síntomas se recomiendan climatéricos principalmente antes de los 60 años y en los primeros 10 años de menopausia (de preferencia los primeros 5) solo con estrógenos, para no empeorar el riesgo cardiovascular, y si una progestina fuera necesaria, se aconseja progesterona micronizada de forma intermitente, para no incrementar el riesgo de cáncer de mama y evitar su prescripción para prevenir diabetes, síndrome metabólico o disminuir el riesgo cardiovascular.

Con respecto a la testosterona, mientras que la menopausia determina una disminución de la síntesis de estrógenos por el ovario, se mantiene la síntesis de andrógenos. Si bien es cierto que mejora la libido, también disminuye la resistencia periférica a insulina y aumenta la masa muscular y ósea; cuando los niveles de estrógenos están disminuidos, la aromatasa favorece su conversión a estrógenos. Además, no está aprobada por la FDA para su utilización en mujeres, solo en varones con hipogonadismo y nunca por síntomas asociados al proceso de envejecimiento.

De forma paralela al tema de las hormonas bioidénticas, el último mes la agencia emitió un comunicado advirtiendo de los riesgos para la salud de la mujer que presentan las técnicas de rejuvenecimiento vaginal con láser, con la intención de modificar la forma y el tamaño de la vagina, el anillo himeal y los labios. Según la FDA, se han aprobado dispositivos láser o que usan energía, para tratar afecciones graves como la destrucción del tejido cervical o vaginal anormal, precanceroso o condilomas. Pero ninguno de ellos ha sido aprobado para el rejuvenecimiento vaginal, ni para tratar los síntomas relacionados con la menopausia, como atrofia, incontinencia urinaria o función sexual.

Los efectos adversos encontrados han sido quemaduras vaginales, cicatrices, dispareunia y dolor recurrente o crónico.

Envejecimiento, ciclo de la vida

Todo comienza a nivel celular y termina igual, el envejecimiento es proceso evolutivo y condicionado genéticamente, nada de lo que realicemos en el exterior lo modifica, sino que acelera la aparición de enfermedad, de tal forma que las hormonas benefician durante el periodo fisiológico, pero perjudican más allá del mismo; nuestra genética y el ambiente lo determinan, al igual que la aparición de enfermedades crónicas.

Y debe ser desde dentro que frenemos el envejecimiento, como demostró el equipo liderado por el Dr. Izpisua Belmonte en 2016, retrasando el envejecimiento en ratones, pero no evitando su muerte, aunque sí evitando el cáncer. La regeneración de tejidos de una úlcera in vivo a partir de las células mesenquimales de la misma ya es una realidad en ratones, recientemente publicado también por el Dr. Izpisua y su equipo.

La ciencia avanza a pasos agigantados, mientras tanto, nuestro deber es ser prudentes y siempre asesorar a nuestros pacientes sobre los riesgos y beneficios que cualquier procedimiento puede tener sobre su salud.

Finalmente, es necesario recordar que, anteponer la estética y la belleza no debe hacernos perder el alma… ni la vida.

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