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Prevención del cáncer: No fumar, no beber y mantener peso saludable

17 de Octubre de 2018
Medscape.com

Lograr que la gente deje de fumar tabaco es la prioridad número uno, de acuerdo con el último informe de la serie Blueprint para el control del cáncer de la American Cancer Society, pero en el documento también se resaltan otros factores modificables, como consumo de alcohol, alimentación saludable y actividad física.

"Así que gran parte del cáncer se puede evitar si no se fuma, no se bebe y se mantiene un peso saludable", comenta la autora principal, Susan Gapstur, Ph. D., maestra en salud pública, vicepresidenta sénior de investigación conductual y epidemiología, de la American Cancer Society, en Georgia, Estados Unidos.

En el informe se concluye que un plan integral para el control del cáncer que apoye la implementación de intervenciones basadas en evidencia para prevenirlo "tiene gran potencial para reducir sustancialmente el número de individuos con diagnóstico de cáncer, al igual que de personas que mueren a causa del mismo y sus costos asociados cada año en Estados Unidos".

El informe fue publicado el 10 de octubre en la versión electrónica de CA: A Cancer Journal for Clinicians.

"Procuramos proporcionar la evidencia científica sobre prevención, detección en etapa temprana, tratamiento y sobrevida en el cáncer, básicamente para ayudar a fundamentar el establecimiento de prioridades en un plan integral para su control", comentó la autora a Medscape Noticias Médicas.

"Nuestro verdadero objetivo fue brindar esta evidencia e información en un solo lugar, no tener una serie de artículos sobre cada factor de riesgo específico, sobre tabaco, alcohol, alimentación saludable y vida activa; este informe incluye todos en un mismo sitio", señaló.

Se espera que proporcionar la evidencia en un mismo lugar unirá a otras organizaciones con el fin de implementar un plan integral para el control del cáncer.

En el primer artículo de la serie del programa Blueprint se establecieron las tendencias actuales y se describió el alcance del problema del cáncer.

"En este se describe lo que sabemos sobre factores de riesgo modificables en Estados Unidos y su contribución al riesgo de cáncer, seguido de la evidencia para la intervención en el ámbito de prevención con el propósito de reducir tales factores de riesgo en la población", puntualizó la investigadora.

El control del tabaco es la principal prioridad

La expansión del control del tabaco es la intervención que tiene el máximo potencial de beneficio para la salud, de acuerdo con el informe.

"El tabaquismo sigue siendo la causa número uno de mortalidad en Estados Unidos, pese a evidencia de más de seis décadas. Sabemos que produce mortalidad prematura por múltiples enfermedades crónicas", indicó Gapstur.

Una cuestión importante que la American Cancer Society aborda en este informe es cómo hacer llegar el mensaje a las personas que siguen fumando pese a la abrumadora abundancia de evidencia de su letalidad.

"Es muy cierto que los esfuerzos para el control del tabaco en gran parte han repercutido en individuos con máxima formación educativa, de modo que necesitamos ajustar nuestros mensajes o lograr transmitirlos de manera diferente para que podamos llegar a más personas", señaló.

El informe resalta algunas estadísticas aleccionadoras en torno al tabaco, al igual que diversos datos que muestran que el control del tabaco está teniendo un efecto positivo.

Más de la mitad de la disminución de 26% en las tasas de mortalidad por cáncer en Estados Unidos desde 1991 se debe a reducciones en el tabaquismo. Pese a este progreso, fumar tabaco (tabaquismo activo y pasivo) sigue siendo la causa más frecuente de cáncer (19,4%; n: 304.880 casos) y de muerte por cáncer (29,6%; n: 173.670).

El tabaco también tiene un enorme impacto en los costos de asistencia sanitaria en Estados Unidos. Los costos directos anuales de la atención sanitaria anual a causa del tabaco se estiman en 170.000 millones de dólares y por pérdida de la productividad en 156.000 millones.

"Se dispone de considerable evidencia acerca de que el control del tabaco puede evitar más muertes por cáncer que cualquier otra estrategia de prevención primaria", comentó Gapstur.

Las características demográficas de las personas que fuman se han modificado en los últimos 50 años.

En la actualidad, personas que tienen menos escolaridad, con menos logros educativos o ingresos más bajos, personas con enfermedades mentales o adicción a otras sustancias, individuos de la comunidad lésbica, gay, bisexual y transexual, y miembros de determinados grupos étnicos, tienen más probabilidad de ser fumadores.

Peso corporal excesivo y alcohol

El peso corporal excesivo es la segunda causa más frecuente y modificable de cáncer.

Alrededor de 7,8% de los casos de cáncer en el año 2014 se atribuyó a adiposidad corporal excesiva, en segundo lugar solo después del tabaquismo de cigarrillos. La fracción de nuevos casos de cáncer atribuible a la población fue más alta en mujeres (11%) que en hombres (4,8%). Entre las mujeres, 60,3% del cáncer cervicouterino se atribuyó a un exceso de tejido adiposo corporal. Para hombres y mujeres en combinación, más de 30% de los cánceres de vesícula biliar, hígado y renales, así como adenocarcinomas esofágicos, se atribuyeron a la adiposidad corporal excesiva.

"Procuro no utilizar el término obesidad, porque la obesidad es una categoría específica de peso corporal excesivo o exceso de adiposidad corporal. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es un índice de masa corporal de más de 30. Así que es importante reconocer que el peso corporal excesivo, incluso en las categorías de sobrepeso, se asocia a un aumento en el riesgo de cáncer. De manera que no es solo la obesidad", destacó la autora.

El alcohol es el tercer factor de riesgo modificable más importante.

"Creo que esto es algo que realmente se subestima como factor de riesgo, pues a las personas no les gusta hablar o pensar en eso. Pero es importante saber que contribuye con más de 16% a todos los cánceres de mama en mujeres", informó Gapstur.

Las intervenciones y normativas tendrán que adaptarse a las necesidades locales.

"Cuando analizamos un plan integral para control del cáncer, ¿qué características debería tener? ¿Dónde está el máximo impacto? Y luego, ¿cómo ayudamos a implementar y adaptar las estrategias a un nivel nacional o estatal o de condado o de población? Los problemas en un estado pueden no ser los mismos que los de otro", añadió.

"Por ejemplo, las tasas de consumo de tabaco varían considerablemente en Estados Unidos, así que lo que tendrá los mejores resultados en los estados del sudeste puede no ser lo mismo que lo que logrará los mejores resultados en los estados del noroeste. Nuestro objetivo es documentar, proporcionar las condiciones integrales en las que probablemente logremos que las personas trabajen en colaboración para implementar tales estrategias satisfactorias", concluyó.

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